3:45 de la tarde, rumbo a la sala del control. Con mi suerte me toca en las salas con aislación (tanto térmica como acústica) nula, sillas incómodas, luces que suenan. Típico panorama de jueves en la tarde.
Necesitando practicamente la nota máxima para presentarme con una nota decente al exámen había estudiado más de dos semanas completas para esta prueba, fue entonces cuando recordé a Silvainilla de una forma que no quería recordar.
Bastaron dos semanas para memorizar todas las melodías del CD de marchas del padre de Silvainilla, practicamente el repertorio de todos los años de la parada miliar, bastaron 5 minutos, un año después para recordarlas otra vez. Claro está, con todos los errores que pudiera imaginar. En mis divagaciones de control, concluí que esa sería una razón de peso para tener vacaciones la próxima semana, ya que el ruido no es para nada agradable, y sobretodo para mí, que detesto los instrumentos de bronce.
Que aburrido todo esto, lo siento pero estoy muertísima
oscar — 12-09-2005 11:33:43